domingo, 18 de septiembre de 2011

El Málaga enseña la cresta

«Veremos con Cazorlita», decía un aficionado bermellón dentro de uno de los dos ascensores del Iberostar (porque en este estadio sí hay ascensores, con lo que muchas personas mayores se animan a ver a su equipo sin temor a caerse por alguna de las escaleras). 
A pie de campo, a pocos metros del césped, la mascota del Real Mallorca, un diablo vestido de rojo, hacía las delicias de los pequeños. Pero el verdadero diablillo tenía el dorsal 12 en la espalda. Eso sí, Michael Laudrup, que sabe de las excelencias del asturiano, le puso la marca pegajosa de Pina, cuando se volcaba hacia el centro, y del holandés Zuiverloon cuando actuaba de extremo zurdo, posición que inicialmente ocupó ayer (también, en Sevilla).
 Pero Santiago Cazorla tiene recursos para todo, para enviar un pase de cuarenta metros a Duda, al que no llegó el luso por centímetros, para constituir sociedad con Joaquín, con el que se entiende casi sin mirarse, o para formar un consorcio con el portugués a balón parado que dará que hablar esta temporada...

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