No estaba siendo su mejor día. El férreo entramado del Athletic le alejaba del área y por eso escaseaban las ocasiones. Con Cazorla desconectado, el Málaga no mordía. Hasta que a los 62 minutos desatascó el marcador con un golazo de falta, ¡el tercero ya en cuatro partidos! Bella la ejecución, bello su significado: el Málaga está en puesto de Liga de Campeones.
Ese sublime tanto eclipsó una noche aciaga, frenada por el dispositivo visitante. Con el 1-0 La Rosaleda se convirtió en una fiesta y poco importó el fútbol. Hasta pareció que no llegaban peligro los intentos desesperados de los de Bielsa colgando balones, cómo no. Pero Caballero y la zaga supieron defender el arco con tino...
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